Destrabando el Desarrollo Regional.

Por Ruth Bradley en BusinessChile.

Entonces, ¿Por qué este gobierno debería ser más exitoso en este ámbito que sus predecesores?. “Porque la Presidenta Bachelet cree profundamente que es una cuestión de igualdad y justicia, y esa creencia es compartida por varios de los ministros que están más relacionados con las regiones”, responde la Subsecretaria de Desarrollo Regional, Claudia Serrano.

Es bien sabido que la descentralización es la clave para el desarrollo de las regiones de Chile, pero los avances en esta materia han sido lentos. En este artículo, business Chile analiza los nuevos programas del gobierno y sus posibilidades de éxito.

Chile es lejos el país más centralizado de Latinoamérica, lamenta Heinrich von Baer, presidente del Consejo Nacional para la Regionalización y la Descentralización de Chile (CONAREDE), una organización ciudadana. “Nuestra idea no es que Chile adopte un sistema federal, como es el caso de Argentina, Alemania y los Estados Unidos – no es lo suficientemente grande- pero sí pensamos que se le debería dar un mayor protagonismo a las regiones al momento de tomar decisiones que las afectan”, explica von Baer.

Desde la llegada de la democracia en 1990, ha habido otros logros, en cuanto a la elección de las autoridades en las municipalidades, y a qué parte de las inversiones públicas son asignadas localmente por parte de los propios municipios. La prosperidad creciente, junto con ciertos programas gubernamentales, han significado que hoy en día, incluso los lugares más remotos del país tienen servicios básicos, y están conectados con Santiago, ya sea a través de Internet, o por lo menos, del teléfono.



De la diversidad al desarrollo.

 Actualmente, el desafío no es sólo la descentralización, dice la Subsecretaria de Desarrollo Regional, Claudia Serrano. “Necesitamos hacer un gran esfuerzo y diseñar políticas en que la descentralización no sea la meta, sino que es el camino para alcanzar la meta: el desarrollo regional. Desde las riquezas mineras del norte, hasta las fértiles tierras del valle central, los bosques del sur, y el potencial pesquero existente en su larga costa, Chile cuenta con una amplia gama de recursos que no son comunes en un país tan pequeño. Pero la interrogante es si las regiones están desarrollando esos bienes, y de hacerlo, están maximizando con esto el bienestar de sus habitantes.

Los hechos afirman lo contrario.

En 1990, la ciudad de Santiago tenía 5.2 millones de habitantes; hoy en día tiene alrededor de 6.6 millones, y se pronostica que hacia el 2020 alcanzará los 7.5 millones. En otras palabras, la capital ya cuenta con el 40% de la población total del país y las cifras van en aumento. Agencias de desarrollo regional La falta de oportunidades alimenta el círculo vicioso de “fuga de cerebros” que le niega a las regiones algunas personas que podrían hacer mucho para promover su desarrollo. Ese es uno de los problemas que el gobierno de la Presidenta Bachelet busca mejorar a través de la creación de agencias de desarrollo regional.

Diseñadas no sólo para reunir a la “inteligencia local” en torno a temas de oportunidades de desarrollo, sino que también para concebir un plan de acción y coordinar los esfuerzos de los diferentes servicios públicos en su implementación, buscan hacerse cargo de lo que Serrano reconoce como una de las mayores debilidades de los intentos de desarrollo regional – la numerosa cantidad de agencias gubernamentales, que tienen demasiadas responsabilidades y agendas totalmente distintas, que finalmente, intervienen en el proceso.

El desarrollo regional es un área en la que la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) tiene experiencia. Durante la década de 1990, fundó TodoChile, programa que busca atraer inversiones privadas hacia las regiones, y que más recientemente, ha apoyado al espíritu empresarial y al desarrollo de grupos empresariales en las regiones, a través de sus Programas de Integración Territorial (PTI). El desarrollo regional es un área en la que la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) tiene experiencia. Durante la década de 1990, fundó TodoChile, programa que busca atraer inversiones privadas hacia las regiones, y que más recientemente, ha apoyado al espíritu empresarial y al desarrollo de grupos empresariales en las regiones, a través de sus Programas de Integración Territorial (PTI).

La CORFO, en conjunto con la Fundación Chile, institución de transferencia de tecnología de Santiago, ayudó, por ejemplo, a desarrollar nueva infraestructura turística en el puerto de Valparaíso, dice Carlos Álvarez, vicepresidente ejecutivo de la agencia. “Casi todos los restaurantes nuevos recibieron financiamiento de parte de nosotros”, señala. De manera similar, CORFO ayudó a ovejeros de la región de Magallanes, al sur de Chile, a cambiarse de la producción de lana a la exportación de cordero. Eso requirió de una coordinación con varios servicios públicos, recuerda Álvarez, incluyendo al Ministerio de Obras Públicas, para que mejorara la infraestructura de los caminos. “Esas iniciativas fueron muy importantes, pero eran centralizadas, pues las implementaba la CORFO, que tiene sus oficinas principales en Santiago”, dice. “Lo que necesitamos ahora es que las regiones sientan que las iniciativas son suyas”. Eso es lo que Álvarez espera que se logre a través de las nuevas agencias de desarrollo regional.

Sin embargo, estas agencias ya cuentan con sus primeras críticas. “El gobierno ha dejado pasar una oportunidad histórica de crear agencias realmente descentralizadas y administradas por cada región”, alega von Baer. Eso se debe a que fueron lanzadas apresuradamente como una de las 36 medidas que la Presidenta Bachelet prometió tomar durante sus 100 primeros días de gobierno, sostiene. Pero, a pesar de todo, su molestia radica en la composición de los cuerpos directivos de las agencias, que son de nueve integrantes.

Además de ser presididos por el Intendente Regional, el representante en la zona del gobierno central, y de incluir un delegado local del Ministerio de Economía y representantes de la CORFO y del Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC) del gobierno, los cinco miembros restantes- tres de ellos pertenecientes al sector privado- serán elegidos por el Intendente. “En otras palabras, todos serán designados por Santiago”, explica von Baer.

Álvarez responde que no es así. “El intendente tiene conocimiento suficiente de la región para designar a la gente adecuada y para responder a la necesidad de legitimidad local”, sostiene. “Lo que queremos es que las regiones administren las agencias a través de sus entidades de gobierno, y este es el primer paso para lograrlo”, agrega. Pero los reparos de von Braer son compartidos por Rodrigo Flores, director del programa municipal y regional del Instituto Libertad, centro de estudios sociales asociado con el partido de oposición Renovación Nacional. “Las agencias son sólo una fachada, y no una descentralización real”, señala, “y el que las municipalidades no estén representadas en estas es un error, pues son la autoridad que más sabe respecto a las necesidades locales”.

Fortalecimiento Regional.

 Sin embargo, además de las discrepancias que existen respecto a la estructura de las agencias, surge una pregunta que parece ser aún más importante, ¿Tienen realmente las regiones los recursos humanos necesarios para tomar las importantes decisiones sobre su futuro? “Esa es la pregunta del millón de dólares”, admite la subsecretaria. “No cabe duda de que las regiones tienen gente de primera, pero el desafío es mantenerla y asegurarse de que vayan ganando puestos importantes dentro de estas”. Uno de los problemas, dice, es que las estructuras de poder locales tienden a tratar de copiar las redes santiaguinas, y eso no significa que los mejores lleguen a la cima. “Necesitamos liberar a las regiones, y a sus recursos humanos, de ese modelo”, repara la subsecretaria Serrano.

Sin duda, Santiago está omnipresente en los gobiernos regionales, donde es representado por el Intendente, pero también por los famosos SEREMI, delegados locales de los distintos ministerios de Santiago. Más aún, el Intendente preside el Consejo Regional (CORE), elegido por lo concejales de las municipalidades de la región, y que representa a los intereses de la zona. Además de fiscalizar la labor del Intendente, los CORE son responsables de designar el presupuesto de inversión pública que el gobierno central hace en la región, principalmente, para servicios básicos públicos e infraestructura para la salud y la educación, pero también para promover su desarrollo empresarial.

En el presente, casi el 60% de la inversión pública es designada por las regiones, un porcentaje bastante más alto que el 20% de mediados de la década de 1990. Pero la autonomía de los CORE en la toma de decisiones es mucho más limitada de lo que dictan las cifras, dice Flores, debido a que gran parte de esos recursos ha sido destinada, con anterioridad, a áreas de actividad específicas, como la construcción de caminos, o el mejoramiento de barrios.

El gobierno planea transferir más recursos fiscales hacia las regiones, dice la subsecretaria, además de reforzar las facultades de los gobiernos regionales. Un aspecto importante de ese plan, agrega, es la proposición de que los CORE sean elegidos directamente a través de un plebiscito en la región, en vez de indirectamente a través de los concejales. Entonces, ¿Por qué este gobierno debería ser más exitoso en este ámbito que sus predecesores?. “Porque la Presidenta Bachelet cree profundamente que es una cuestión de igualdad y justicia, y esa creencia es compartida por varios de los ministros que están más relacionados con las regiones”, responde la subsecretaria. Sólo el tiempo puede decir si eso es suficiente - y lo que está comprometido aquí no es sólo una mayor igualdad de oportunidades para los habitantes de las regiones de Chile, sino también, la oportunidad para que ellos puedan hacer contribuciones importantes al crecimiento y a la competitividad del país.

A mi me da la impresión que la pregunta del millón de dólares es ¿tienen las regiones, y más que estas las comunas, un modelo probado a seguir?. Que cada región busque su camino implica diferentes métodos y se sabe que éstos fijan tanto costos como resultados. No funcionan bien sus programas descentralizadores por un asunto de organización interna. No se usa la adecuada y ni el Gobierno ni las regiones dan con la puerta. Nadie quiere admitir que el modelo de investigación organizacional llamado Empresa Comunal S.A. puede ser la solución a las pruebas experimentales que son necesarias para generar manuales reproducibles, eficientes y de bajo costo... Creo que lo desprecian por un asunto de egoismo, ya que no se les ocurrió a ellos. Esta afirmación es dura, pero no se puede expresar menos ante la falta de reconocimiento de la efectividad de un modelo tan simple e integrador como el que menciono. La prueba de todo lo que digo son los resultados que se han logrado, los que son criticados desde H. von Baer hasta un pelagato como yo...

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