Seguridad alimentaria y salud cardiovascular

Según los informes de Consumaseguridad, cardiólogos de todo el mundo,  se reunieron en Barcelona del 2 al 6 de septiembre con motivo del Congreso Mundial de Cardiología, y vieron la relación del riesgo de sufrir problemas cardiovasculares con la seguridad alimentaria. Lo que manifiestaron fue claramente que existen ingredientes alimentarios desequilibrados o desequilibrantes que pueden tener consecuencias negativas en la salud de las personas, derivados sobre todo de la presencia de microorganismos patógenos. No sería el caso de la dieta mediterránea, cuyos beneficios acaban de ser demostrados recientemente por expertos españoles. Con este estudio queda además abierta la puerta a recomendaciones fiables y rigurosas para los consumidores.

La relación, cada vez más generalizada, entre alimentación y salud humana ha llevado a plantear la posibilidad de crear normativas que impidan el consumo de alimentos excesivamente grasos o con elevadas concentraciones de sal. Estos alimentos deberían ir acompañados de etiquetas en las que se informara de que se trata de productos poco saludables. Además, debería propugnarse la formulación de nuevas normas que impidieran o limitaran a la industria alimentaria el uso de ingredientes con peligro para la salud humana.
Actualmente, cada vez está más claro que el consumo excesivo de grasas saturadas, grasas insaturadas de tipo trans y de sal está relacionado con la aparición de problemas de salud a largo plazo. Estos problemas, a la vez, están conectados también con el consumo de alimentos poco saludables. Ante esta situación, se plantean distintas propuestas, como la de tratar estos nutrientes como tóxicos y empezar a propugnar su eliminación, algo complejo y prácticamente imposible a día de hoy ya que, si se tuvieran que prohibir todos los ingredientes que puedan parecer poco saludables, comer algo se convertiría en una difícil tarea.

Entender el problema


La escasa formación que recibe el consumidor dificulta que pueda adoptar estrategias de alimentación correctas



Estas propuestas científicas, obtenidas de una fuente primaria de investigación, pueden llevar a situaciones peligrosas. En primer lugar, puede crearse una situación de alarma en la que sólo será posible comer lo que se considere natural, huyendo de alimentos elaborados. Actualmente, esto es imposible, puesto que tanto la industria como los consumidores están acostumbrados a una manera de trabajar, preparar y consumir alimentos difícil de modificar.

Una segunda situación es que se haga caso omiso de las recomendaciones, posibilidad estrechamente relacionada con una situación de riesgo ya que, aún comunicando el riesgo, nunca se conseguirá mejorar la situación. Lejos de solucionar problemas potenciales, la solución no pasa por la prohibición sino por presentar el problema a las empresas alimentarias y crear una estrategia concreta.

En este sentido, el Ministerio de Salud y Consumo español ha creado una estrategia de comunicación e intervención conocida como la estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que permite una adaptación a los nuevos avances. Uno de los mayores problemas es que la escasa formación que recibe el consumidor, lo que dificulta que pueda adoptar estrategias concretas.

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