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Exportación de Alimentos

Primer trimestre 2006 US $ 2.466 millones.

Primer trimestre 2007 US $ 3.058 millones.

Variación 24 %.

Fuente: Banco Central Indicadores de Comercio Exterior, Trimestre I 2007

Proyecciones y Tendencias (cálculos propios)

Proyección 2007: US $ 11.000 millones

Tendencia 2010: US $ 17.000 millones

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Escepticismo con Chile Potencia Alimentaria es lo que sienten los trabajadores y pequeños propietarios campesinos, dicen dirigentes (II)

Enviado por Mario Valdivia el 18/09/2006 a las 11:59
Continuamos con una segunda parte de la entrevista, cuya primera parte se puede encontrar aqui. Los entrevistados son Oscar Valladares - foto de la izquierda -  y Raúl Aravena - foto de la derecha - dirigentes nacionales de la Confederación Unidad Obrero Campesia (UOC)

Apoyo del estado.
Hacen énfasis los dirigentes en los apoyos que el estado ha prestado a los exportadores de alimentos de Chile. Dicen: una parte de las mayores exportaciones de alimentos se debe a que hay empresarios emprendedores en Chile, y eso está muy bien. Pero lo que no se dice, y creemos que es necesario decirlo, es el gran apoyo que el estado ha dado a estas exportaciones y a la producción agropecuaria para la exportación.

PROCHILE ha sido un servicio público dedicado a fomentar las exportaciones de alimentos, dedicado a los exportadores de alimentos, a conseguir mercados en el extranjero, a crear confianza para sus productos, a darles marca País, visibilidad y marketearlos etc. ¿Cuántos recursos económicos y de personal de primer nivel profesional no se dedican desde PROCHILE a los exportadores agroalimentarios? ¿Cuánto apoyo de los consuladas y las embajadas? Este apoyo está bien, no tienen los dirigentes nada contra ésto, pero lo quieren hacer notar. El riego; ¿cuánto ha gastado el estado en subsidios de riego que han sido fundamentales para ampliar la superficie sembrada y plantada con cultivos exportables? Tampoco dicen tener nada en contra de esto, pero lo quieren hacer notar.

El SENCE; ¿cuánto ha gastado el estado en financiar la capacitación en los campos y empresas de exportación? No tienen nada en contra, pero quieren que se tome nota de eso. Este compromiso y apoyo estatal  lleva ya muchos años y continúa hasta hoy. Otro ejemplo es la CORFO que, con su programa de PROFOS, ha sido un mecanismo fundamental que ha apoyado y subsidiado la transformación de muchos agricultores en empresarios, y en empresarios capaces de exportar globalmente. Los pequeños campesinos no tiene cabida en este progarama.

Finalmente reiteran sus puntos de vista sobre la legislación laboral ampliamente favorable a los grandes productores y exportadores que el estado ha puesto en vigencia y mantiene vigente. De esto hablaron en la primera parte de la entrevista.

Aravena y Valladares quieren señalar que el estado no ha hecho los mismos esfuerzos con los pequeños productores campesinos, ni ha dedicado esfuerzos porporcionales a  este sector socio económico. Y también parecen querer decir que en la modernización de los sectores productivos del País siempre es necesario hacer intervenir al estado, y que eso no se ha entendido suficientemente en el caso de la economía familiar campesina y la pequeña propiedad agropecuaria. Y esto si que no está bien. Concluye Valladares: por eso nosotros hemos insistido que, si queremos de verdad convertir a Chile en una potencia alimentaria, es necesario incorporar plenamente a este propósito a todos los productores, especialmente ahora a los pequeños que se han estado quedando fuera de esto, e invertir en ellos lo mismo que el estado ha hecho y está haciendo con los grandes.

Una política de inversión, no una política subsidiaria.
No se debe pensar que se necesita una política subsidiaria sino que de inversión. ¿Creemos o no que este sector - los pequeños propietarios del campo - tienen un potencial productivo que es indispensable desarrollar e incorporar a la  exportación  agroalimentaria? Nosotros sostenemos que si y que es esta convicción lo que ha faltado, dicen los dirigentes.

Los pequeños productores no necesitan recibir una política asistencialista, por bien intencionada que ésta sea o haya sido. Necesitan que el País invierta en ellos tal como lo ha hecho con los grandes.  Representan una gran potencialidad ecónomica y productiva, tienen una gran cantidad de población ligada a ellos como fuente de empleo e ingresos, para no decir nada sobre que también constituyen un patromonio cultural, una manera de vida, que extiende por todo el territorio el contenido de esto de ser chilenos.

Producción para el mercado interno.
La gran mayoría de los pequeños productores agropecuarios producen para el mercado interno. Por la calidad de los estándares de sus productos y procesos, por la cantidad menor de su producción, etc., la mayor parte de estos productores abastece el mercado interno nacional, y muchas veces los mercados locales. Carecen del capital necesario para llevar a cabo una producción en las cantidades y calidades necesarias como para exportar. Pensamos, y le hemos dicho al gobierno, que debe haber una seria inyección de recursos a este sector, dice Valladares.

Algunos en el gobierno han planteado que hay que incorporar a los pequeños productores a cadenas de exportación a través de relaciones de producción contractuales con los grandes, que son quienes manejan las relaciones con el mercado internacional. La llamada economía de contratos. Esto puede ser una buena opción. Pero muchos pequeños piensan:  ¿qué va a pasar con nuestra independencia con esto?, ¿podemos aceptar constituirnos en dependientes de los grandes hasta este punto?, ¿quién va a controlar que los acuerdos contractuales se cumplan efectivamente? Nosotros pensamos, continúa Valladares, en que algo tiene que hacer el estado sobre una política de comercialización para este sector productivo - tanto nacional como internacional.

Interviene Aravena señalando que la política del gobierno parece consistir en general en acercar a la pequeña producción agropecuaria a la agroindustria exportadora. A través de ésta el pequeño productor puede ver su producción exportada. Para conseguirlo ha debido hacer fuertes inversiones - en métodos de cultivo, en riego, en trazabilidad y cumplimiento de estándares - que son muy altas. Han podido hacerlo no pocos, pero no saben bien para qué: consiguen una alta productividad pero económicamente al final siguen igual o a veces peor, y encima endeudados. Esta realidad vale tanto para la producción para la agroindustria de exportación como la producción para los supermercados nacionales. Y hay que ver que esto afecta tanto a pequeños productores que cultivan productos tradicionales como a los cultivan productos de exportación.

Lo primero que necesitan los pequeños productores es apoyo con la calidad. Tomemos la capacitación. Los grandes productores han tenido abundante apoyo de capacitación, nacional e internacional, a través del SENCE. El pequeño propietario no cumple los requisitos básicos para acceder a estos apoyos. A lo mejor han recibido capacitación operacional-técnica para desarrollar métodos adecuados de cultivo, pero no han recibido capacitación alguna para moverse en el mundo de la gestión moderna, de los mercados globales etc. Recientemente la Presidenta autorizó un programa común SENCE - INDAP que seguramente permitirá a más pequeños productores acceder a capacitación de calidad.  Ojo con esto, que no es llegar y hacer. Hoy la capacitación la hacen profesores de universidad, lo que a lo mejor no es lo más conveniente; quizás hay que comenzar al revés: partir con la realidad del pequeño propietario y  avanzar desde ahi.

Continúa Aravena. En seguida, una organización y funcionamirento del mercado interno menos dañino para ellos, menos monopolizado en un par de cadenas de grandes supermercados que están organizados nacionalmente y penetran todos los mercados locales, acabando con ellos, como es hoy.  Algunos pequños productores se han acercado a una organización internacional que se llama Comercio Justo, la que tiene altos requisitos de calidad y trazabilidad, y están exportando directamente. Pero la mayor parte no cuenta con apoyo para penetrar mercados, ni siquiera los mercados internos. Si tenemos un PROCHILE para entrar a los mercados del mundo, ¿por qué no tenemos un PROCHILE para que los pequeños productores penetren los mercados internos? ¡Seguramente saldría más barato! 

Luego, apoyo financiero. Aquí hay un sistema financiero disponible, el Banco del Estado, banca privada; el problema son los requisitos para acceder a este financiamiento. La CORFO, por ejemplo, tiene requisitos - ej: niveles mínimos de ventas - que dejan fuera a todos los pequeños propietarios. Todos estos instrumentos no se han adaptado ni modificado para hacerlos accesibles a los pequeños propietarios campesinos, ¡y ya llevamos más de 50 años exportando frutas y alimentos!

¿Chile, Potencia Alimentaria?
En resumen, ¿qué quiere decir Chile potencia alimentaria para el pequeño productor campesino? Poco...y está por verse. Unos creen más, otros menos, pero todos tenemos escepticismo. Porque todos vemos que las políticas se están haciendo para los grandes, sostiene Valladares.

Pero al final todo va a depender de la movilización nuestra, de los propios campesinos, asalariados y pequeños productores. De eso depende principalmente que los campesinos se incorporen a no a esto. Pasará por la propia capacidad de los campesinos como movimiento

Yo creo que Chile como potencia alimentaria - Chile como un gran productor mundial de alimentos - quizás va a ocurrir de todas maneras. Pero va a ser un Chile muy desigual, con los pequeños productores dependiendo sin autonomía de los grandes que controlan el acceso a los mercados del mundo y monopolizan el mercado interno. Y a lo mejor el Chile exportador de alimentos va a ser una especie de enclave en el País, asi como el salitre fue un enclave. Hoy existe una cultura de desconocimiento y subordinación del trabajador del campo. Hay que pasar a una política de entendimiento e incorporación real de todos si queremos decir que Chile, todo Chile, es una potencia alimentaria.

Interviene Aravena señalando que los salarios en el campo son muy bajos, ya hemos hablado de las condiciones laborales de los asalariados. El País tiene que darse cuenta que parte de la potencia alimentaria de Chile se produce por los bajos salarios que los trabajadores del campo de hecho aportan. Por otra parte, hay que considerar que los costos de vivir en el el campo incorporándose al mundo modero de hoy, han subido mucho. Para los pequeños propietarios resulta muy difícil, con los recursos que tienen, apechugar con estos costos crecientes. Entonces venden todo o parte de sus tierras a los grandes que quieren crecer alrededor de ellos. Así se van achicando hasta que quedan apenas con una pequeña casa y se incorporan a las masas de tempreros. Así funciona la cosa ahora.

Dice Valladares que los empresarios están levantando la consigna de la responsabilidad social de la empresa para enfrentar la clara desigualdad y pobreza que impera en el campo. Pero nosotros creemos  que esto obedece más bien a una preocupación de marketing de las empresas. No nos tomamos en serio esto. Es de nosotros, de los campesinos y sus organizaciones, que dependerá  nuestra incorporación a Chile como potencia alimentaria. Está por verse.






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