Eduardo Moraga V.-Revista del Campo
Para el ejecutivo, pasar a la "lista negra" de incumplimiento de pago por propiedad intelectual afecta la imagen de las exportaciones de semillas. Un rubro que en 2007 podría exportar US$ 200 millones.
Por estos días hay preocupación en el gremio semillero. La responsable es la decisión del gobierno de EE.UU. de mostrar "tarjeta amarilla" por el bajo respeto a la propiedad intelectual en Chile. La semana pasada se divulgó que el país ingresó a la Priority Watch List, donde están los países con peor protección de patentes en el mundo: China, India y Rusia, entre otros.
El problema para la industria de semillas es que la base de su negocio es generar nuevas variedades y cobrar derechos por ellas. Que Chile quede clasificado en lista negra pone un manto de duda respecto de la posibilidad de convertir al país en una potencia exportadora de semillas.
A pesar de su baja visibilidad pública, este rubro tiene una performance comercial notable. Durante el último lustro sus envíos al exterior crecieron a un promedio anual de 10% y para 2007 se proyecta que lleguen a los US$ 200 millones.
Con esos montos en juego se entiende la intranquilidad de Mario Schindler, gerente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros).
"Es una muy mala noticia caer en la Priority Watch List. No respetar la propiedad intelectual tiene un efecto país. Acá operan las más exitosas multinacionales del rubro. Ellas necesitan garantías de que hay un marco de cumplimiento respecto de las patentes. Si no existe, podrían disminuir sus programas de inversión".
- Pero Carlos Furche, director de Direcon, desestimó que la reclasificación tuviera efectos negativos para Chile. De hecho, señaló que China e India estaban ahí y no tenían problemas.
- Con todo el respeto que le tengo a Carlos Furche, discrepo absolutamente con su intención de restarle importancia. No nos podemos comparar con la situación de países con más de mil millones de habitantes y con economías que crecen anualmente a dos dígitos anuales. Todos los gobiernos quieren tenerlos como socios comerciales.
Para el ejecutivo, pasar a la "lista negra" de incumplimiento de pago por propiedad intelectual afecta la imagen de las exportaciones de semillas. Un rubro que en 2007 podría exportar US$ 200 millones.
Por estos días hay preocupación en el gremio semillero. La responsable es la decisión del gobierno de EE.UU. de mostrar "tarjeta amarilla" por el bajo respeto a la propiedad intelectual en Chile. La semana pasada se divulgó que el país ingresó a la Priority Watch List, donde están los países con peor protección de patentes en el mundo: China, India y Rusia, entre otros.
El problema para la industria de semillas es que la base de su negocio es generar nuevas variedades y cobrar derechos por ellas. Que Chile quede clasificado en lista negra pone un manto de duda respecto de la posibilidad de convertir al país en una potencia exportadora de semillas.
A pesar de su baja visibilidad pública, este rubro tiene una performance comercial notable. Durante el último lustro sus envíos al exterior crecieron a un promedio anual de 10% y para 2007 se proyecta que lleguen a los US$ 200 millones.
Con esos montos en juego se entiende la intranquilidad de Mario Schindler, gerente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros).
"Es una muy mala noticia caer en la Priority Watch List. No respetar la propiedad intelectual tiene un efecto país. Acá operan las más exitosas multinacionales del rubro. Ellas necesitan garantías de que hay un marco de cumplimiento respecto de las patentes. Si no existe, podrían disminuir sus programas de inversión".
- Pero Carlos Furche, director de Direcon, desestimó que la reclasificación tuviera efectos negativos para Chile. De hecho, señaló que China e India estaban ahí y no tenían problemas.
- Con todo el respeto que le tengo a Carlos Furche, discrepo absolutamente con su intención de restarle importancia. No nos podemos comparar con la situación de países con más de mil millones de habitantes y con economías que crecen anualmente a dos dígitos anuales. Todos los gobiernos quieren tenerlos como socios comerciales.
A Carlos Furche le preguntaría: ¿A quién es más probable que Estados Unidos ponga restricciones comerciales, a China o a Chile? Mi apreciación es que esos países vivirían situaciones totalmente distintas.
Pirateo en Chile
- ¿Cuál es el nivel de pirateo de propiedad intelectual vegetal en Chile?
- El mercado interno de semillas es de US$ 120 millones. Nuestra estimación es que de ellos, por lo menos US$ 50 millones son venta ilegal.
Un tema importante es que el pirateo de semillas y plantas alcanzó niveles históricos en 2006. Es decir, vamos hacia atrás. Las semillas certificadas de papas sólo representan el 10% de lo que se comercializa, situación que en el trigo llega al 25%. Son niveles vergonzosos. En las frutas, el nivel de respeto a las patentes varía entre 80 y 50%.
- Sin embargo, para los agricultores comprar semillas certificadas implica un costo mayor.
- Las semillas o plantas certificadas se producen bajo altos estándares de calidad y son inspeccionadas por el SAG. Además de que limitan la introducción de enfermedades a sus campos, los agricultores obtienen semillas con un mejor rendimiento por hectárea. Esos elementos compensan largamente el mal llamado ahorro del pirateo.
Asimismo, el productor debe tener en cuenta que al usar semilla pirata está cometiendo un delito, entre otras cosas, de evasión tributaria. Está asumiendo un riesgo muy grande.
- La principal crítica de EE.UU. es que en Chile existe poca capacidad de fiscalización .¿Cómo se puede revertir eso en el ámbito agrícola?
- Estamos en el momento oportuno para cambiar. Caer en la Priority Watch List es una buena oportunidad para que, de una vez por todas, a ese tema se le dé el peso que debe tener en términos legales.
- ¿Y qué cambios proponen?
- Nuestra idea es que se asimilen las propuestas del acta de 1991 de la Unión de Protección de Obtenciones Vegetales de 1991, la Upov 91. Hasta ahora en la legislación chilena se considera que la protección alcanza sólo hasta el material de reproducción; es decir, la semilla o a la planta que se vende en el vivero. La Upov 91 protege a la fruta o al producto que se cosecha.
Ese nuevo enfoque tiene una trascendencia mayúscula. En las actuales condiciones, la fiscalización que realiza el SAG en el campo es una tarea titánica. Si se puede controlar el producto, las posibilidades de fiscalización aumentan, pues se pueden unir el Servicio de Impuestos Internos y el Servicio de Aduanas.
- ¿Y qué tan probable es que esa nueva legislación vea la luz?
- Hace un año que tenemos una mesa de trabajo con el SAG. Creo que el cuestionamiento que recibió Chile hará ver la importancia del tema a nuestros legisladores. Si todo anda bien, la ley sobre propiedad intelectual vegetal podría salir durante el primer semestre de este año.
- ¿Cuál es el nivel de pirateo de propiedad intelectual vegetal en Chile?
- El mercado interno de semillas es de US$ 120 millones. Nuestra estimación es que de ellos, por lo menos US$ 50 millones son venta ilegal.
Un tema importante es que el pirateo de semillas y plantas alcanzó niveles históricos en 2006. Es decir, vamos hacia atrás. Las semillas certificadas de papas sólo representan el 10% de lo que se comercializa, situación que en el trigo llega al 25%. Son niveles vergonzosos. En las frutas, el nivel de respeto a las patentes varía entre 80 y 50%.
- Sin embargo, para los agricultores comprar semillas certificadas implica un costo mayor.
- Las semillas o plantas certificadas se producen bajo altos estándares de calidad y son inspeccionadas por el SAG. Además de que limitan la introducción de enfermedades a sus campos, los agricultores obtienen semillas con un mejor rendimiento por hectárea. Esos elementos compensan largamente el mal llamado ahorro del pirateo.
Asimismo, el productor debe tener en cuenta que al usar semilla pirata está cometiendo un delito, entre otras cosas, de evasión tributaria. Está asumiendo un riesgo muy grande.
- La principal crítica de EE.UU. es que en Chile existe poca capacidad de fiscalización .¿Cómo se puede revertir eso en el ámbito agrícola?
- Estamos en el momento oportuno para cambiar. Caer en la Priority Watch List es una buena oportunidad para que, de una vez por todas, a ese tema se le dé el peso que debe tener en términos legales.
- ¿Y qué cambios proponen?
- Nuestra idea es que se asimilen las propuestas del acta de 1991 de la Unión de Protección de Obtenciones Vegetales de 1991, la Upov 91. Hasta ahora en la legislación chilena se considera que la protección alcanza sólo hasta el material de reproducción; es decir, la semilla o a la planta que se vende en el vivero. La Upov 91 protege a la fruta o al producto que se cosecha.
Ese nuevo enfoque tiene una trascendencia mayúscula. En las actuales condiciones, la fiscalización que realiza el SAG en el campo es una tarea titánica. Si se puede controlar el producto, las posibilidades de fiscalización aumentan, pues se pueden unir el Servicio de Impuestos Internos y el Servicio de Aduanas.
- ¿Y qué tan probable es que esa nueva legislación vea la luz?
- Hace un año que tenemos una mesa de trabajo con el SAG. Creo que el cuestionamiento que recibió Chile hará ver la importancia del tema a nuestros legisladores. Si todo anda bien, la ley sobre propiedad intelectual vegetal podría salir durante el primer semestre de este año.

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