Primero fue Michael Pollan con su best seller Omnivors Dilemma quien comenzó a hablar decididamente mal del maiz. Sostuvo que su cultivo es muy intensivo en el uso de energía y fertilizantes y que, especialmente, es un alimento obesogénico; todo esto es muy lamentable especialmente porque el maiz se ha convertido en la base de gran parte de las cadenas alimentarias modernas: desde edulcorantes, materias grasas y mezclas proteicas.AQUÍ en este blog, Scientific American destaca las razones por las cuales el maiz es, además, un pésimo cultivo para producir biocombustibles. Comparado con la gasolina, tiene ventajas prácticamente nulas en lo que a emisión de gases de invernadero se refiere. ¿Por qué?, porque usa tanta energía en su producción. Además, no es competitivo y su producción debe ser incentivada con subsidios, o sea, dinero de "mis" impuestos. Por último, su uso para producir biocombustible ha hecho subir el precio de los alimentos que están en la base alimentaria de casi toda la población del mundo, hiriendo especialmente a la gente con menos recursos. Hay que agregarle, de yapa, cuánto su cultivo ensucia el medio ambiente debido al uso intensivo de fertilizantes fosforados que exige.

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