Arnaldo Guerra Martínez - Revista del Campo

José Antonio Alcázar, gerente de la Sociedad Agrícola de Osorno, sostiene que para evitar nuevos daños a la imagen del país, el SAG debería ser el único ente encargado de controlar todo el proceso exportador de productos pecuarios.
A los osorninos, que viven principalmente de la ganadería, no les hizo mucha gracia "el ingenio" que tuvieron algunos compatriotas de exportar en forma fraudulenta productos cárnicos a Japón. Eso puso en riesgo la mantención de ese mercado que es el sueño para los que negocian en el exterior.
Una fuerte pérdida de imagen que sólo el tiempo dirá cuán caro podría costar.
"Se afectó la imagen del sector y del país. Sin embargo, la actitud del SAG de denunciar el hecho a las autoridades japonesas permitió el pronto levantamiento de la medida. Pero, lamentablemente, con este antecedente quedamos marcados",
señala José Antonio Alcázar, gerente técnico de la Sociedad Agrícola de Osorno.
Alcázar, ingeniero agrónomo MBA, pone de relieve que cerca del 40% de los envíos de carne bovina a Japón son de la X Región y que ese país recibe cerca del 10% de los despachos chilenos. Pero lo importante es que es un destino más que conveniente para subproductos como las lenguas y despojos comestibles, por los pagan sobre 10 dólares el kilo.
- ¿A qué atribuye el problema?
- La evolución del proceso exportador de carne bovina y lácteos ha sido muy rápida. Primero, debido a la apertura de mercados (UE, EE.UU., Japón) y, segundo, por la urgente necesidad de los productores y plantas faenadoras de orientarse al mercado externo para evitar la competencia del Mercosur. En este sentido, todos los actores de la cadena vivieron un profundo y veloz proceso de cambios en la forma de hacer las cosas y de enfrentar el negocio. Sin embargo, dentro de esos actores, el Estado se vio sobrepasado.
- ¿En qué aspecto?
- No es posible que todavía existan dos entidades públicas encargadas de fiscalizar a las plantas faenadoras (SNS y SAG). Esta es una discusión que se arrastra desde la época en que la Presidenta Bachelet era Ministra de Salud y aún no se soluciona definitivamente. El SAG debería ser el único ente encargado de este tipo de actividades. Así controlaría todo el proceso, desde la producción del animal hasta su faenamiento y comercialización. También debe existir un alineamiento general en el discurso de convertir a Chile en potencia alimentaria, con la modernización de los servicios públicos, la readecuación de las funciones de éstos y los cambios a la normativa.
- ¿La querella y los nuevos procedimientos anunciados por el SAG los dejan tranquilos o ese servicio necesita más?
- El SAG requiere de una modernización urgente, al estilo de Impuestos Internos. Debe tener mayores recursos presupuestarios, además de mayor número y más renovado personal. Todo aquello que sea necesario para que ejerza adecuadamente sus funciones actuales y sea capaz de enfrentar los desafíos futuros. El SAG estaba acostumbrado a la exportación de frutas y las manejaba perfectamente, pero con la exportación pecuaria se ha visto complicado. Con más o menos el mismo personal y presupuesto debe hacer diez veces más. No se debe olvidar que además administra programas como el de la recuperación de suelos degradados.
- ¿Debiera dejar esas nuevas funciones?
- Hay que darle más personal y más presupuesto. Esto viene un poco en el tema Chile Potencia Agroalimentaria. Como somos un país chico, que está lejos de los mercados, lo que podemos vender es calidad y confianza. Y para que haya confianza tenemos que evitar problemas como el que tuvimos con Japón.
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